El World Wide Web se ha desarrollado gracias a la posibilidad de
poder visualizar la gráfica y la multimedialidad en la red. Mosaic, el primer
navegador, salió al mercado en 1992 y permitía visualizar la gráfica
además del texto; en 1994 parte de los elaboradore de Mosaic fundaron la Netscape
Communications Corporation y su navegador pronto se reveló de
calidad tan superior que desarrollaron Javascript
, el cual se implementó por primera vez en la versión
beta de Netscape Navigator 2.0 en junio de 1995. Dicho lenguaje aportó
notables cambios a las páginas, por lo que algunos efectos que podían
realizarse sólo con la interfaz CGI se volvieron más sencillos y el mismo
carácter dinámico dejó de estar limitado a los GIF animados. La observación
puede parecer banal, pero yo, personalmente, cuando me acerqué por primera vez
a Internet, en 1997, encontraba difícilmente sitios dinámicos y los pocos
que conseguía individuar me parecían fascinantes, tanto es así que me
aproximé a Javascript con el mayor entusiasmo.
El año 1995, además, marca un hito en el desarrollo de Internet porque
junto con Netscape surgía otra nueva sociedad, gracias a una inversión
previsora en las potencialidades del web:la Sun Microsystems Inc.,
que había presentado algunos meses antes Java, el lenguaje evolucionado que
pretendía convertirse en un estándar de la comunicación en red.
Algunos se podrán preguntar qué hacía la Microsoft. Pues bien, en aquel
período se distribuía Internet Explorer 2.0, el cual presentaba carencias
importantes desde varios puntos de vista y revelaba todo el escepticismo de
la sociedad hacia este campo.
Se cree que Javascript y Java tienen varias características comunes, además de
compartir un nombre muy parecido. Sin embargo, las diferencias son muchas o
muy pocas, según la perspectiva que adoptemos. Ante todo el primer mito falso
es justamente el nombre, ya que Javascript, cuando aparece por primera vez, se
llamaba LiveScript por su paralelismo con LiveWire, un lenguaje que la misma
Netscape había preparado para la gestión de la programación desde el lado
servidor, si bien los dos lenguajes, que se afirmaron contemporáneamente, no
podían sino tener 'vidas paralelas' y, de hecho, en diciembre de 1995, la Netscape
y la Sun anunciaron que colaborarían en el desarrollo de Livescript, que tomó
el actual nombre de Javascript.
Javascript y JScript
En 1996, sin embargo, la Microsoft comenzó a mostrar un gran interés por
el web, por lo que se adelantó la hipótesis de que para Netscape los días
estuvieran contados. Sin embargo, la desigual batalla se hizo más dura de
lo que se pensaba, ya que Netscape crecía, si bien lentamente, sobre bases sólidas,
y con un navegador poderoso, mientras que Explorer revelaba todos los defectos
de un navegador nacido de prisa y corriendo y con estrategias a menudo contrarias
a la evidencia empírica. En este último caso, es emblemático el intento de la
Microsoft de contraponer a Javascript una versión reducida del Visual Basic,
que tomó el nombre de VBScript, pero sus capacidades aparecieron limitadas por
diversos bug. La Microsoft con Internet Explorer 3.0
tuvo que conformarse con la adopción de un lenguaje que, de hecho, era muy
similar a Javascript, pero que, por exigencias de copyright, no podía
llevar el mismo nombre. Así, fue bautizado JScript.
En estas breves lecciones de introducción a Javascript nos ha parecido
importante contar algo de historia porque, en este sector, si bien las dos
sociedades declaran que siguen los estándar de la ECMA-262, la guerra continúa
con golpes bajos: sin algo de historia difícilmente podremos llegar a comprender
las motivaciones intrínsecas y el porqué en Italia el 70% de los navegantes
utiliza Explorer, mientras que en EEUU, donde en 1995 el web estaba en pleno auge,
la cifra baja a poco más de la mitad. Así, ahora podemos entender que Netscape no
sólo no llame la atención de quienes se han acercado a Internet en los últimos
tiempos, sino también que pueda ser juzgado inferior a Expolorer. Sin embargo,
hay que comprender que esta sociedad, efectivamente en una situación difícil,
está defendiendo lo que ha hecho hasta ahora de bueno, el mismo Javascript, por
ejemplo, y que las versiones precedentes de su navegador son aún eficientes y
estables, mientras que la Microsoft ha tenido que retirar las suyas.
Las diversas novedades introducidas por Microsoft y por Netscape crean continuas
desorientaciones y, a menudo, se pierde de vista la verdadera fuerza de
Javascript: la compatibilidad con los navegadores, incluso con los más
anticuados. Un sitio programado en HTML y en Javascript (en su versión 1.1
pero también 1.2) seguramente será visible para casi el 90% de los navegantes. Y la
cifra aumentará.